Quake Costa Rica

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jueves, 19 de enero de 2006

Quejumbrosos

Todos.. absolutamente todos , nos quejamos o disgustamos a diario por algo o con alguien.
Siempre vemos las cosas negativas de algo o alguien y las positivas las olvidamos o las obviamos. Si tenemos a nuestro lado padres, hermanos, esposos, compañeros, amigos , que solo nos llenan por decir algo en un 80 por ciento... añoramos, deseamos, soñamos con tener ese 20 por ciento que nos falta... ¿increíble verdad?.
Nadie ni nada puede llenar nuestras expectativas en un 100 por ciento, pero que hermoso es cuando uno ve gente feliz a pesar de los problemas, a pesar de la soledad, de la falta de cariño, de la falta de dinero... Hay gente que es feliz con lo poco que tiene, y la gran mayoría somos infelices por lo poco que nos hace falta..

martes, 3 de enero de 2006

Hombres condenados

Dos hombres fueron condenados.

La sentencia consistía en que en un día determinado, en veinte años, serían torturados lentamente hasta la muerte.

Al escuchar la sentencia, el más joven se retorció de la pena y del dolor, y a partir de ese día, cayó en una profunda depresión.

"¿Para qué vivir?" se preguntaba, "si de todas maneras van a arrebatarme la vida, y de una manera inconcebiblemente terrible?"

Desde ese día nunca fue el mismo.

Cuando alguno de sus cercanos, compadecido por su estado, le ofrecía apoyo para tratar de alegrarlo, respondía rencorosamente diciendo:

- Claro, como tú no tienes que cargar mis penas, todo te parece fácil.

En otras ocasiones también replicaba:

- Tú no sabes lo que sufro, no es posible que me entiendas...

Y, a veces, alegaba en voz alta:

- ¿Para qué me esfuerzo? Si de todas formas...

Y así, poco a poco, el hombre se fue encerrando en su amarga soledad y murió mucho antes de que se cumpliera el plazo de los veinte años.

El otro hombre, al escuchar la sentencia, se asustó y se impresionó, sin embargo a los pocos días resolvió que, como sus días estaban contados, los disfrutaría.

Con frecuencia afirmaba:

- No voy a anticipar el dolor y el miedo empezando a sufrir desde ahora.

Otras veces decía:

- Voy a agradecer con intensidad cada día que me quede.

Y, en vez de alejarse de los demás, decidió acercarse y disfrutar a los suyos, para sembrar en ellos lo mejor de sí.

Cuando alguien le mencionaba su condena, respondía en broma:

- Ellos me condenaron, yo no me voy a condenar sufriendo anticipadamente y, por ahora, estoy vivo.

Fue así que, paulatinamente, se convirtió en un hombre sabio y sencillo, conocido por su alegría y su espíritu de servicio.

Tanto, que mucho antes de los veinte años, le fue perdonada su condena.

Amigo, el 99% de tus miedos no se realizarán.

Cree en tu fuerza, disfruta la libertad de ser feliz.

La verdadera libertad no está en lo que haces, sino en la forma como eliges vivir lo que haces, y sólo a ti te pertenece tal facultad.