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jueves, 4 de mayo de 2006

SIÉNTATE (RELATO ERÓTICO)

Siéntate en esa silla. Cierra los ojos y escúchame. Sólo soy un susurro en tu oído de caracola. Me desvisto para ti. El ruido de la seda de mi blusa, como un leve rasgueo, los botones, despacio, empiezo por abajo, hasta llegar al escote. Se desliza por mis hombros, por los brazos. ¿Oyes como cae el suelo? Pero no abras los ojos, lo prometiste. La cremallera de mi falda, corre por los enganches, ahora bajo la falda por mis caderas, antes dijiste que era encantadoramente estrecha. No te muevas, casi ni respires. Apoyo mi pierna derecha en tu muslo, ¿Sientes el tacón de mi zapato? Ahora ya no, sólo un instante, y el otro zapato, que suena como libro lanzado al aire. Hoy me he puesto medias por ti. Volveré a apoyar mi pie en tu muslo, liberado de zapato. Pero no te muevas, no me toques, no abras los ojos. Estoy quitándome la media, mis dedos se apoyan en el comienzo, en cuanto baje mis manos un poco hacia a la rodilla, la media caerá. Entonces, suavemente, rozo mi muslo, amagando una caricia, imaginando tu mano. Ya no notas el peso de mi pierna. Apoyo la otra y delicadamente me bajo la media. Me retiro un poco de tu lado, ahora apenas oyes mis pasos sin zapatos, un leve crujir de la madera. Estoy desabrochando mi sujetador, puede ser como tú quieras, blanco, rojo o negro, pero mantén los párpados cerrados. Mis pechos quedan libres, sé que te gustan. He observado tus miradas a mi escote, como retiras la vista rápidamente cuando me doy cuenta, como un niño pillado en falta, y un leve rubor asoma a tus mejillas, como ahora. Esta situación me excita y mis pezones pétreos te desafían en la corta distancia que nos separa. Pienso en como será tu lengua, en la humedad de tu boca, en sentirlos atrapados entre tus dientes. No abras los ojos, sólo escucha mi voz, ahora ronca por el deseo. Mis manos se quedan por un instante en mi cintura. ¿Cómo serán tus brazos alrededor de mi cuerpo? ¿De qué manera se aferrarán tus manos a mis caderas? Me quito el breve tanga, mojado de anhelos. Ya no lo hago parsimoniosamente, ¡Tengo tanto deseo que me apresura! Estoy desnuda. No te muevas, no digas nada, no abras los ojos. Me acerco a ti, sientes el calor de mi cuerpo a tu lado. No te he rozado, pero sabes mi presencia cercana, muy cercana. Acerco mi cara a la tuya. Mi aliento cálido llega a tus labios. Voy a besarte, pero recuerda que eres mi estatua, no abras la boca, ni intentes agarrarme, tus ojos seguirán ciegos. Pasaré mi lengua por tus labios, los mojaré con mi saliva, saboreándolos. Jugaré con tu labio inferior y mis dientes continuarán mordisqueándolo levemente. Notarás mi boca húmeda y mis labios carnosos queriendo comerte. Déjate, porque el mundo empieza en este beso y cuando me retire podrás mirar, acariciar, morder, abrazar, musitar o gritar. Déjate porque entre tu boca y la mía sólo cabe ya una brizna de hierba y te besaré. Ahora.

Autora: Ladydark