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lunes, 22 de noviembre de 2010

Efectos para bajo

Es cierto que quedó atrás la época en la que el bajo se limitaba a seguir las tónicas de los acordes de los guitarristas, igualmente los bajistas de hoy en día no se limitan a tener un sonido de su bajo enchufado directamente al ampli, pero también es cierto que las frecuencias bajas no son el terreno más agradecido para apilar una ristra de procesadores de señal, no olvidemos que a pesar de todo somos bajistas.

Hoy en día casi todas las unidades de multiefectos del mercado son capaces de darte el sonido que buscas, más "gordo", más "chillón", más "limpio", "sucio", etc. y para ello la mayoría de fabricantes clasicfican los efectos según estos cuatro grupos:

1. Efectos dinámicos. Estos controlan el rango del nivel de señal de tu bajo, unas veces para aumentarlo y otras para disminuírlo, o dependiendo de las circunstancias para establecer un rango dinámico concreto. Los pedales más usados son:

*Compresor: La función principal de un compresor es la de reducir la variación dinámica del instrumento, tanto cortando los "picos" como elevando los "valles" de la señal de un modo automático. De este modo crea una señal más "redonda" y consistente, pero además también produce mayor sostenimiento de las notas (sustain), lo que es muy útil en el bajo. Fue creado inicialmente para "apretujar" las señales con un rango dinámico más estecho, como la radio AM o las cintas de cassete, pero hoy en día se aplica como un efecto por derecho propio.

*Limitador: Un limitador también recorta el rango dinámico al nivel de la señal, pero en este caso sólo por arriba; para ello utiliza un umbral máximo prefijado. Del mismo modo que una persona necesita agacharse para pasar por una puerta más baja que su estatura, una señal que en la entrada de un limitador exceda al umbral prefijado se ve reducida en la salida al nivel de dicho umbral. Los limitadores son muy últiles para el bajo si quieres mantener un rango dinámico muy amplio pero también necesitas controlar alguna nota que se dispara (por ejemplo las notas que pulsas con el índice en la técnica de slap).

*Pedal de vulumen: Si lo que quieres es producir efectos "tipo arco" es mucho más cómodo hacerlo con el pie que con el potenciómetro de volumen, yendo de un extremo del recorrido al otro en una fracción de segundo (lo que evita que llegue al ampli el sonido de la pulsación inicial). Por otra parte, si divides tu señal en dos lineas (directa y procesada), insertar un pedal de volumen en la línea procesada te permite mezclar el sonido de los efectos en la medida que quieras.

*Puerta de ruido: Una puerta de ruido actúa como un limitador, pero invertido. Si aquel decíamos que actúa como un dintel, ésta se comporta como una presa; la función de una puerta de ruido es no dejar pasar ninguna señal a través de ella, a no ser que al llegar a su entrada exceda un cierto umbral prefijado. Así, si tienes algo de ruido cuando dejas de tocar tu bajo, ajusta el umbral justo por encima del ruido y la puerta evitará que la puerta llegue a la salida. En el momento en que pulses una nota la señal rebasará el umbral y la puerta dejará paso a que suene dicha nota.

2. Efectos de síntesis. Estos efectos tienen la peculiaridad de desvirtuar el sonido grave del bajo, por lo que suelen utilizarse más en guitarra. Si tienes las oportunidad de dividir la señal en una limpia y otra procesada (como hemos visto al hablar de los pedales de volumen), ya sea con dos amplis o un envío a mesa, puedes llegar a conseguir un buen resultado con estos efectos, ya que puedes establecer un balance entre ambas señales. En este grupo podemos encontrar los siguientes efectos:

*Fuzz, distorsión y overdrive: Todos estos efectos distorsionan la señal, de manera que añade armónicos y un gran contenido de altas frecuencias al sonido, lo que no es precisamente ideal para el bajo. Este énfasis sobre las frecuencias más altas hace que el bajo pierda pegada y profundidad, y por ello muchos bajistas nunca usan saturación. No obstante existen variedad de previos externos (Tech 21, Fulltone, EBS, etc) con saturación, además de posibilidades de ecualización para compensar todas las fecuencias y conservar intacta la suficiente cantidad de efecto.

*Divisor de octava: Un divisor de octava es capaz de sintetizar electrónicamente un sonido situando las notas que estés ejecutando una octava por debajo y te permite mezclar esta señal con tu señal directa. Se suelen utilizar tocando en la segunda octava del bajo, así conseguirás un inmenso sonido de "bajo de 8 cuerdas", ya que si tratas de hacerlo ejecutando en las notas más graves de tu bajo ni el pedal ni el altavoz serán capaces de reproducir esas frecuencias tan bajas.

3. Ecualizadores. Estos efectos son ingredientes imprenscindibles en un buen sonido de bajo. Algunas veces se reducen los graves para conseguir un sonido más punzante, otras aumentando los medios para conseguir mayor "crujido" de púa, etc. Los ecualizadores se presentan en dos tipos:

*Ecualizador gráfico: En lugar de tener sólo graves y agudos como la mayoría de los bajos (o simplemente un corte de agudos como los bajos pasivos), un ecualizador gráfico dispone de entre 5 a 8 bandas si es en unidad de pedal, y puede legar a las 30 en el caso de una unidad de rack. Cada una de estas bandas puede recortar o incrementar el nivel de respuesta en una frecuencia concreta. Subir los medios suele dar más pegada, incrementar los graves y agudos bajando los medios te da un sonido más adecuado para el slap, etc.

*Ecualizador paramétrico: Aunque los ecualizadores gráficos son muy útiles, el ecualizador paramétrico por el contrario tiene menos bandas disponibles, pero cada una de ellas es más flexible, ya que cada una de ellas te permite variar la frecuencia y el ancho de banda afectados por el control de incremento o recorte. Este tipo de ecualizadores es muy útil a la hora de compensar deficiencias puntuales de tu instrumento como "puntos muertos" o notas resonantes, ya que permite localizar en qué frecuencia exacta se mueve esa nota y hacer que suene equilibrada con respecto al resto.

*Pedal wah-wah: Hoy en día existen multitud de pedales de wah-wah y auto wah específicos para el bajo; consiste en un filtro sobreacoplado que muestra el pico resonante de una banda. Este pico resonante puede ser movido arriba y abajo creando un efecto similar al de una voz humana ("wah" y su inversa "aaoouu").

4. Retardos. Algunos efectos de reatardo no se suelen ultilizar en el bajo, ya que a veces producen un sonido muy difuso, lo que está bastante reñido con la precisión y definición que exige un instrumento destinado principalmente a seguir el ritmo. Aún así, si queremos un sonido más denso estos efectos pueden ser de gran utilidad.

*Phase shifter: Este efecto divide la señal en dos líneas (una directa y la otra pasa a través de un sistema de de desplazamiento de fase variable) para después volver a mezclarlas. Al superponer las dos líneas se cancelan algunas frecuencias cuando las dos están divididas, y por el contrario se producen incrementos de frecuencias cuando las dos señales están en fase. Esto produce una sensación "deslizante".

*Flanger: La diferencia entre el phaser y el flanger es que este último al dividir la señal la retarda unos milisegundos; después mezcla la señal retardada con la señal directa y produce su característico efecto "agua". Es muy útil para lograr sonidos densos.

*Chorus: El chorus al igual que el flanger y el phaser dividen la señal en dos líneas pero aplica a una de ellas un retardo considerable; la idea es que este retardo no sea como un eco, pero sí lo suficiente como para poder hacer una diferenciación entre la línea duplicada y la original. Produce un efecto muy denso, como si hubiera varios instrumentos similares tocando a la vez, pero resta definición, aunque en determinados contextos sonoros es lo que justamente se busca. Es uno de los efectos más utilizados por los bajistas.

*Delay o eco: Al igual que todos los anteriores, una línea de retardo duplica la señal que recibe, pero en este caso con retardo suficiente como para producir un efecto evidente de eco. Debe tener además un control de realimentación que, al ajustarlo adecuadamente, produzca una serie de ecos sucesivos, cada uno de los cuales más suaves que el anterior. Los ecos dan su mejor resultado cuando están sincronzados con el tiempo de la música, e incluso permite superponer fragmentos de frases armonizadas que vamos ejecutando sobre la marcha.

*Reverberación: La reverb es un tipo de retardo mucho más corto que un eco, destinado a simular el efecto que se produce al tocar por ejemplo en una sala grande. A la hora de aplicarlo en el bajo produce un efecto borroso y difuminado, por lo que en directo sólo se usa en momentos muy determinados. En el estudio en ocasiones se le aplica muy poca cantidad para conseguir sensación de amplitud.

Los multiefectos.

Existe gran variedad de aparatos capaces de albergar todo tipo de efectos, con la posibilidad de almacenarse uno mismo sus programas y combinar así varios efectos simultáneos; también podemos hacer uso de tantos pedales sueltos como efectos necesitemos conectados mediante latiguillos. La cuestión es si realmente es necesario para el bajo montar ese "tinglao" a la hora de tocar en banda, por lo que existen unidades más simples y económicas capaces de ofrecernos todo tipo de efectos; la flexibilidad, el pequeño tamaño y sobre todo el bajo precio (comparado con lo que nos costaría eso mismo en pedales sueltos) lo convierte en un aliciente a la hora de adentrarse en el mundillo de los efectos; la única pega es que estas unidades suelen ofrecer muchos efectos pero sin la calidad de un pedal individual, con lo que podemos investigar acerca de cuáles son los dos o tres efectos que más nos gustan y adquirirlos posteriormente por separado, disfrutando así de la calidad que ofrecen en ese formato.


Fuente: Bajistas.org

jueves, 4 de noviembre de 2010

El Prodigio vive entre el jazz y lo típico

El jazz es parte de la vida de El Prodigio desde que se mudó a New York en 1991 y se matriculó en las aulas de música de Marthin Luther King, y Harlem School Of The Art, donde el aura del jazz le siguió empapando las musas en Berklee Music donde también se formó.

Cuenta que le daba a escuchar música típica a sus profesores para conocer opiniones sobre el género. Ellos le animaron –confiesa- a combinar notas musicales de un bando y otro.

Desde que comenzó a fusionar el ritmo de tierra adentro con el jazz, ha contado con colaboraciones de grandes amigos que ha cultivado en ese género, como Chucho Valdés, Rafelito Mirabal, Jochi Sanchez, Brian Lynch, Afredo De La Fe, Mireya Ramos entre otros exponentes.

Algunos de los temas del repertorio que mayormente hace son “Manteca” de Dizzie Gilespies; “Peri Blues” de Rafelito Mirabal y “Someday Soon” de Abdullah Ibrahim, entre otros temas.

Hace poco los capitaleños probaron de su pócima musical cuando presentó su espectáculo de “jazz ripiao” en las Ruinas de San Francisco, con la previa presentación de Freddy Ginebra.

La presentación fue parte del Festibacho Cultural, enmarcado en la jornada Santo Domingo, Capital Americana de la Cultura.

El maestro Crispín Fernández acompañó a El Prodigio, honrando su fama como maestro del saxofón. El artista agradeció a Raúl Pérez Peña (Bacho) la iniciativa de su presentación.

El público desbordó vibrante el escenario de las Ruinas de San Francisco, considerándose que se registró una asistencia récord en las actividades musicales que allí se realizan.

Fusiones
Con una mochila de tres discos, el merenguero típico, seducido por la miel de las fusiones, comenzó a mezclar géneros en 1996 con la producción “La negrita sabrosura”, donde hay temas “al estilo de Juan Luis Guerra con piano, sintetizadores y base rítmica de orquesta”.

Para él fusionar no es parte de una moda. “Es algo espiritual, emocional, de crecimiento profesional. Hacer experimentos me da vida, no lo hago por comercio”, precisa.

Además, reconoce que cuando se fusiona “hay que tener los guantes para enfrentarse con los exponentes de otros géneros y eso no se hace por dinero”.

Su amor por el piano nació cuando estudiaba en Nueva York. Con la guitarra mantiene un matrimonio con el acordeón de su alma. También ha probado con violines y grabó una sesión de cuerdas con un artista cubano. En su vida, la vinculación de ritmos no para. En el 2011 planea concluir un disco exclusivo de jazz, del cual tiene listas seis piezas.

En ese proyecto aspira a contar con la bendición y el talento del cubano Chucho Valdés.

Actualmente trabaja en el disco “Luz de luna”. Rafael Mora, asistente de El Prodigio, le asesora con la ropa, pero es el mismo Krency quien asume sus cambios de identidad. A principios del 2010 decidió dejarse crecer el pelo y llevarlo seco a “blower”. A eso se agregan prendas más casuales a su armario.

Krency se siente satisfecho por compartir trabajos y escenario con Juan Luis Guerra, el trompetista norteamericano Brian Lynch, el violinista colombiano Alfredo de la Fe, Chucho Valdés, entre otros de respeto musical.

Se declara dueño de una vida práctica, sin excesos ni lujo. Y asegura que la crisis no le ha impactado. La gente siempre lo respalda. “Para darle calidad al trabajo, hay que darse tiempo”, afirma.

Hasta el fallecimiento de su padre, Luis García Javier, hace menos de veinte días, el 2010 lució colores esplendorosos para el merenguero.

Este año las letras de su tema “Luz de luna” ganaron el Festival Brugal del Merengue.

A mediados de octubre iniciaba su tercera gira del año... Y otras ‘ñapas’ gloriosas, aparte de los compromisos cotidianos, en Santo Domingo protagonizó presentaciones de alto nivel como la del Festival en las Ruinas de San Francisco y la tradicional cita de jazz en Casa de Teatro. Al penúltimo, invitado por la Orquesta Sinfónica Nacional tutelada por José Antonio Molina.

Despedirse de su padre, el principal fan de su vida, fue un golpe seco, inesperado y doloroso para el artista.

Krency piensa cada cosa que aspira decir. Es rey del trono de la brevedad. El luto agrega rayitas adicionales a su conocida timidez. Bautizado como “Prodigio” por su demostración temprana de talento, el artista nacido en Media Gorra, de Cabrera, municipio María Trinidad Sánchez, tiene la edad de Cristo. Reside en Estados Unidos aunque por múltiples compromisos se le vea a menudo.

Lo nuevo: Hará un video en Colombia, pues trabajará un tema para el Carnaval de Barranquilla.

EE. UU.: Aunque le gustan ciertas cosas de EE. UU., donde reside, confiesa que es en Dominicana donde disfruta todo, desde la naturaleza hasta la comida, su familia, el mar, las montañas… todo.

Memorable: La experiencia en las Ruinas de San Francisco, por invitación de Raúl Pérez Peña (El Bacho).

Junto a Crispín Fernández en el saxo tocaron cuatro piezas de jazz y par de temas tradicionales. El aura del ambiente en la Zona Colonial le encantó. Esa noche, Francis Santana se animó a cantar con él.

Experimentos: En su prodigiosa carrera, El Prodigio se ha atrevido a vincular a lo típico corrientes de jazz, samba, merengue orquestado, compa de Haití, rock y ritmos africanos, específicamente con el instrumento djembe, parecido a una tumbadora.

Premios: Cinco estatuillas de los Premios Casandra en su categoría. Además decenas de distinciones entregadas por diversas instituciones.

El amor: Odia los estereotipos y se declara estable. “Cuando se tiene una vida equilibrada, la parte amorosa puede ser llevadera”.

Luz de luna: Bautizo muy personal a una experiencia “amorística y lunática”. Fue escrita hace cuatro años y la sacó para presentarla al Festival Brugal del Merengue.

Ese disco tendrá mezclas de lux electronic y dance; también merengue típico y sesión de cuerdas que le dan toques románticos.