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jueves, 10 de febrero de 2011

Asume la música como trabajo y pasión

EMELYN BALDERA. Santo Domingo.


Cuando Héctor Jiménez, conocido en el medio artístico como “La Batea”, comenzó a estudiar trompeta, nunca pensó que de este oficio viviría, no sólo él, sino toda su familia. Todo comenzó en San José de los Llanos cuando apenas tenía 11 años y desde entonces no ha parado de trabajar.

Lo suyo era la música popular. Antes de dar el salto estuvo en las bandas de música de su pueblo para luego entrar a esta experiencia de los grupos musicales. En definitiva, más de 25 años al lado de su instrumento preferido: la trompeta.

La historia de “La Batea” plasma la vida de muchos hombres y mujeres que descubrieron en la música un modo de vida que los absorbe y, sobre todo, los apasiona, aunque para ello han tenido que sacrificarse mucho. PAG. 10 Las agrupaciones se han nutrido de músicos de todo el país que descubren en lo popular la mejor manera de ganar dinero.

En muchas orquestas nacionales los músicos tienen más de 30 años, lo que los convierte en una gran familia. Un caso es el de Los Hermanos Rosario, adonde pertenece Héctor Jiménez. Casi todos sus músicos tienen más de 10 años de servicio en la orquesta.

La tarifas de los músicos varía, dependiendo de su destreza y de la orquesta para la que trabajen, además de las presentaciones que tengan. Los Rosario, Eddy Herrera y El Torito son de las orquestas más organizadas en ese sentido.

Ser músico es un oficio que dignifica y apasiona “Sin mi no hay fiesta”
Muchos son los hombres que cada día honran la palabra trabajo. En el arte, una parte importante lo son los músicos. De ellos depende que nuestros ritmos se sigan expandiendo y sobre todo enriqueciendo.

Son diversas las formas a través de la cual un joven o niño se hace músico o aprende a ejecutar un instrumento, sin embargo en nuestro país, la tierra del sabor, del merengue y la bachata (que ya no se puede obviar), en cada músico hay una historia que escuchar.
Es por ello que en este trabajo presentamos cuatro historias que corresponden a nombres conocidos para algunos y desconocidos para otros, que hacen valer el significado de la palabra trabajo. A Amaurys Colón, Héctor Jiménez, (La Batea), Ramón Aquiles Rosario e Isaías Leclerc, el contacto con la música les cambió la vida hasta el día de hoy.

Héctor Jiménez es el más adulto del grupo y no le da miedo que lo digan. Se inició con apenas 11 años en su pueblo, San José de los Llanos; allí hizo su primer encuentro con el que sería el oficio de toda su vida. La trompeta fue el instrumento con el que hizo química. Su destreza para tocar este instrumento musical lo ha llevado a obtener el título de primera trompeta.

Muchos han sido los jóvenes que se han contagiado con su estilo de tocar, que a él le gusta enseñar. Su paso por orquestas tan importantes como la de Johnny Ventura, Juan Luis Guerra y Los Hermanos Rosario, le ha permitido reunir una experencia interesante en torno a las orquestas y a los diferentes estilos de tocar un buen merengue. Su mayor satisfacción de ser músico es el haber podido lograr la estabilidad económica y así sustentar a sus cinco hijos.

“En un momento pensé en retirarme de esto por el trajin que había que coger pero no pude hacerlo, en realidad uno vive esto que uno hace”, comenta “La Batea”, como se le conoce en el medio artístico. Él ha ido preparando su retiro aunque todavía no sabe hasta cuándo seguirá soplando su trompeta, por eso decidió junto a su esposa, comenzar en el negocio de las medicinas con una farmacia, ya hace un tiempo de eso y ha logrado expandir el negocio con la apertura de una segunda farmacia.

“Realmente he pensado que cuando me retire de la música puedo dedicarme a atender mis negocitos con más tranquilidad”, asegura el primer trompetista que actualmente está hace más de 13 años con Los Hermanos Rosario. Él asegura que ha vivido únicamente de la música, de su trompeta y de alegrar a la gente, pero claro, “siempre y cuando uno esté con una orquesta reconocida y que tenga presentaciones periódicas”.

Otro que tiene una experiencia rica es Ramón Aquiles Rosario apodado “Papi Rosario”. Aunque muchos no consideren musico a un güirero, él se ha tomado muy en serio su trabajo. Siendo sobrino de los hermanos Rosario estuvo desde el inicio a su lado, cuando todos tenían apenas 11 años y tocaban con instrumentos hechos por ellos mismos.

Quizás un solo año estuvo fuera de la orquesta, pero luego ha estado siempre en ella con su güira. Es padre de cinco hijos y hasta ahora los ha mantenido con sus manos. Su mayor satisfacción ha sido el poder conocer el mundo de manos de la música. Ramón no piensa abandonar su güira por mucho tiempo, aunque ya tiene unos cuantos años.

Isaías Leclerc es un joven músico de Santiago Rodríguez. En su familia la música flechó a muchos incluyendo a su hermano Miguel, mayor que él. A sus 34 años sueña con muchas cosas en torno a la música. Todo lo que es hoy día y tiene se lo ha dado la música y en específico su bajo.

Siendo pequeño era un “fiebrú” y tenía contacto con muchos instrumentos; fue así que aprendió a tocar flauta, piano y bajo. Su decisión de quedarse con el bajo sucedió un día que hacía falta un músico de este instrumento y él dijo que se quedaba tocando bajo.

Tuvo la formación principal en su pueblo aunque posteriormente salió de allá. Hoy día Isaías Leclerc es el bajista de Héctor Acosta; anteriormente fue de Los Toros Band y estuvo en otras orquestas. “Me decidí por el bajo por una necesidad, sin embargo, sin un bajo no hay fiesta”, dice sonriente el joven músico que se abre paso como arreglista.

Son muchos los temas que ya ha arreglado, uno de ellos se convirtió en merengue del año en los premios Casandra del pasado año, su título; “Como me curo”.

La bachata que tanto gustó de El Torito, “Sin perdón”, también tiene sus arreglos. Ahora trabajo como el productor musical de la propuesta de Rafely Rosario. En unos años se visualiza con su propio estudio de grabación y dedicado de lleno a esta área de la música.

Vía El Listin

miércoles, 9 de febrero de 2011

Palabras de Stephen Elop, presidente de Nokia

Hay una historia relevante acerca de un hombre que estaba trabajando en una plataforma petrolífera en el Mar del Norte. Se despertó una noche por una fuerte explosión, que de repente puso su plataforma petrolera en llamas. En pocos momentos, estaba rodeado de llamas. A través del humo y el calor, apenas se abrió paso en el caos al borde de la plataforma. Cuando miró hacia abajo sobre el borde, todo lo que podía ver eran las aguas del Atlántico oscura, fría.

A medida que el fuego se acercó a él, el hombre tuvo pocos segundos para reaccionar. Él podía quedarse en la plataforma, e inevitablemente ser consumido por las llamas ardiendo. O bien, que podría saltar a 30 metros a las aguas heladas. El hombre estaba de pie en una “plataforma en llamas”, y que tenía que tomar una decisión.

Decidió saltar. Fue inesperado. En circunstancias normales, el hombre nunca consideraría sumergirse en aguas heladas. Pero no eran tiempos normales – su plataforma estaba en llamas. El hombre sobrevivió a la caída y las aguas. Después de ser rescatado, señaló que una “plataforma en llamas” provocó un cambio radical en su comportamiento.

También nosotros estamos de pie en una “plataforma en llamas” y tenemos que decidir cómo vamos a cambiar nuestro comportamiento.

En los últimos meses, he compartido con ustedes lo que he escuchado de nuestros accionistas, operadores, desarrolladores, proveedores y de ustedes mismos. Hoy, voy a compartir lo que he aprendido y lo que he llegado a creer.

He aprendido que estamos de pie sobre una plataforma en llamas.

Y, tenemos más de una explosión – que tenemos varios puntos de calor abrasador alimentando una llama de fuego que nos rodea.

Por ejemplo, hay un intenso calor proveniente de nuestros competidores, más rápidamente de lo que esperábamos. Apple reinvetó el mercado mediante la redefinición de los smartphones y atrajo a los desarrolladores a un cerrado, pero muy poderoso ecosistema.

En 2008, la cuota de mercado de Apple en el rango de los $300 fue de 25 por ciento, y para 2010 aumentó a 61 por ciento. Ellos están disfrutando de una trayectoria de crecimiento enorme con un año de crecimiento de 78 por ciento de los ingresos respecto al año en Q4 2010. Apple ha demostrado que si está bien diseñado, los consumidores podrían comprar un teléfono de alto precio con una gran experiencia y que los desarrolladores crearán aplicaciones. Ellos cambiaron el juego, y hoy en día, Apple posee la gama de alta gama.

Y luego, está Android. En unos dos años, Android ha creado una plataforma que atrae a los desarrolladores de aplicaciones, proveedores de servicios y fabricantes de hardware. Android se situó en la gama alta, ahora están ganando la gama media, y rápidamente se van río abajo a los teléfonos menos de € 100. Google se ha convertido en una fuerza gravitacional, aprovechando gran parte de la innovación de la industria para su núcleo.

No hay que olvidarse de la gama de precios baja. En 2008, MediaTek suministrado diseños completos de referencia para los chipsets de teléfono, lo que permitió a la industria en la región de Shenzhen de China para producir teléfonos a un ritmo increíble. Según algunas versiones, este ecosistema produce ahora más de un tercio de los teléfonos que se venden a nivel mundial – comiendo parte de nuestra participación en los mercados emergentes.

Mientras los competidores vierten llamas en nuestra participación de mercado, ¿que sucedió en Nokia? Nos quedamos atrás, hemos perdido las grandes tendencias, y hemos perdido tiempo. En ese momento, pensamos que estábamos haciendo las decisiones correctas, pero, con el beneficio de la retrospectiva, ahora vemos que nos encontramos años atrás.

El primer iPhone salió en 2007, y todavía no tenemos un producto que está cerca de su experiencia. Android entró en escena hace poco más de 2 años, y esta semana se llevaron nuestra posición de liderazgo en volúmen de teléfonos inteligentes. Increíble.

Tenemos algunas fuentes brillantes de la innovación dentro de Nokia, pero no estamos llevandolo al mercado lo suficientemente rápido. Pensamos que Meego sería una plataforma para ganar en los teléfonos inteligentes de gama alta. Sin embargo, a este ritmo, a finales de 2011, podríamos tener un solo producto Meego en el mercado.

En el rango medio, tenemos Symbian. Se ha demostrado que no es competitivo en los principales mercados como América del Norte. Además, Symbian está demostrando ser un entorno cada vez más difícil en el que desarrollar para satisfacer las exigencias de los consumidores cada vez más importante, lo que lleva a la lentitud en el desarrollo de productos y también crear una situación de desventaja cuando tratan de tomar ventaja de nuevas plataformas de hardware. Como resultado, si seguimos como antes, vamos a quedarnos más y más atrás, mientras que nuestros competidores avanzan y siguen adelante.

En la gama de precios de gama baja, los fabricantes chinos están sacando un dispositivo mucho más rápido que, como un empleado de Nokia dijo sólo parcialmente en broma, “el tiempo que nos lleva a pulir una presentación de PowerPoint”. Son rápidos, son baratos y nos desafían.

Y lo verdaderamente sorprendente es que ni siquiera estamos luchando con las armas adecuadas. Estamos todavía muy a menudo tratando de pelear cada rango de precios basado en un dispositivo contra otro dispositivo.

La batalla de los dispositivos se ha convertido en una guerra de los ecosistemas, donde los ecosistemas no sólo incluyen el hardware y el software del dispositivo, sino los desarrolladores, aplicaciones de comercio electrónico, publicidad, búsqueda, aplicaciones sociales, servicios de localización, comunicaciones unificadas y muchas otras cosas . Nuestros competidores no están tomando nuestra cuota de mercado con teléfono, sino que están conquistando nuestro mercado con todo un ecosistema. Esto significa que vamos a tener que decidir si construir, catalizar o unirnos a un ecosistema.

Esta es una de las decisiones que tenemos que tomar. Mientras tanto, hemos perdido cuota de mercado, hemos perdido cuota de mente y hemos perdido tiempo.

El martes, Standard & Poor’s informó que van a poner nuestra calificación A de largo plazo a A-1 en corto plazo de crédito negativo. Se trata de una acción de calificación similar a la que Moody’s tomó la semana pasada. Básicamente esto significa que durante las próximas semanas harán un análisis de Nokia, y decidirán una posible rebaja de calificación crediticia. ¿Por qué estos organismos de crédito están contemplando estos cambios? Debido a que están preocupados por nuestra competitividad.

La preferencia de los consumidores por Nokia declinó en todo el mundo. En el Reino Unido, nuestra preferencia de marca ha bajado al 20% un 8% menos que el año pasado. Eso significa que sólo 1 de cada 5 personas en el Reino Unido prefieren Nokia sobre otras marcas. Bajamos también en los demás mercados, que son tradicionalmente nuestras fortalezas: Rusia, Alemania, Indonesia, Emiratos Árabes Unidos, y otra y otra y otra vez.
¿Cómo hemos llegado a este punto? ¿Por qué nos quedamos atrás cuando el mundo que nos rodea evolucionado?

Esto es lo que he estado tratando de entender. Creo que al menos algunos de ellos se ha debido a nuestra actitud dentro de Nokia. Nos rociamos gasolina en nuestra propia plataforma en llamadas. Creo que nos ha faltado responsabilidad y liderazgo para alinear y dirigir la empresa a través de estos tiempos perturbadores. Tuvimos una serie de fallos. No hemos sido lo suficientemente rápido desarrollando la innovación. No estamos colaborando internamente.

Nokia, nuestra plataforma se está quemando.

Estamos trabajando en un camino hacia adelante – un camino para reconstruir nuestro liderazgo en el mercado. Cuando compartamos la nueva estrategia el 11 de febrero, será un gran esfuerzo para transformar nuestra empresa. Pero, creo que juntos podemos enfrentar los desafíos por delante. Juntos, podemos optar por definir nuestro futuro.

La plataforma incendiandose, en la que el hombre se encontró, hizo que el hombre cambie su comportamiento, y de un paso audaz y valiente hacia un futuro incierto. El fué capaz de contar su historia. Ahora, tenemos una gran oportunidad para hacer lo mismo.

Stephen.