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jueves, 23 de octubre de 2014

Idioma: Requiebro

Requiebro: galantería, piropo. Ej. A pesar de los requiebros, no conquistó su amor.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Grupo Espias

El grupo Espías nace hace poco más de dos años con la idea, en primera instancia, de hacer un concierto en conmemoración del vigésimo quinto aniversario de la graduación de una generación de estudiantes del Conservatorio Castella. Con este objetivo como puntal del grupo, arranca este proyecto que tiene como característica particular el vínculo que tienen sus integrantes desde el pasado al ser amigos, compañeros y exalumnos. Espías ha ido sumando con el tiempo cada día objetivos más ambiciosos y claros, para darle forma a su identidad musical.

La principal meta de Espías es hacer buena música y, partiendo de esa base, se ha ido creando el repertorio original basado en una mezcla de géneros como rock, ska, reggae y ritmo latinos que no encasillan el grupo en un género en específico, no obstante podría definirse nuestro género musical como rock latino fusión en español.

Nuestra puesta en escena incluye voz, guitarra, bajo, teclados y batería, además de una sección de vientos compuesta por trompeta, trombón y saxofón; todo ello complementado ocasionalmente por congas y güira, lo que le da a Espías flexibilidad a la hora de desarrollar diferentes ideas musicales demostrando de paso la polifuncionalidad de algunos de sus integrantes.

En resumen, el grupo Espías intenta con su rock latino fusión abrirse campo en la escena nacional como un grupo de sólidos arreglos musicales, gran energía en el escenario y conciertos no solo con un buen espectáculo sino con innovación y entretenimiento.

Este fue una reseña que me pidieron hacer del grupo. facebook.com/bandaespias

viernes, 3 de octubre de 2014

Un hombre deprimido

Un hombre va al médico. Le cuenta que está deprimido. Le dice que la vida le parece dura y cruel. Dice que se siente muy solo en este mundo lleno de amenazas donde lo que nos espera es vago e incierto. El doctor le responde; “El tratamiento es sencillo, el gran payaso Pagliacci se encuentra esta noche en la ciudad, vaya a verlo, eso lo animará”. El hombre se echa a llorar y dice “Pero, doctor… yo soy Pagliacci"...

jueves, 2 de octubre de 2014

Diez mentiras que tu madre

Lo hiciste. Querías ser una madre o un padre sofisticado y al final, cuando llegó el momento clave, te reconoces diciendo las mismas mentiras que te decía tu madre. Repasa todas y cada una de las más usadas y confiesa: algunas las creíste a pies juntillas.

1.- “No tires el agüilla del yogur, que ahí está todo lo bueno”

En realidad no es más que suero y sólo está en los yogures de fabricación industrial. Si la abuela del yogur griego te hace una remesa, jamás tendrá ese liquidillo y tampoco lo encontrarás en los lácteos de producción artesanal, en envase de cristal y por los que pagas una pasta. El líquido es fruto de la diferencia térmica del proceso de producción (de 40º en la fermentación pasan a temperaturas de nevera en pocos segundos). Sí es cierto que ahí se condensan gran parte de las proteínas, pero ni mucho menos todas se sitúan en esos milímetros acuosos que muchos desechan nada más abrirlos.

2.- “Tómate el zumo de naranja recién exprimido, que se le van todas las vitaminas”

A tu madre lo que le molestaba era que tardaras tanto en el desayuno y que el zumo presidiera una mesa que ella quería recoger cuanto antes. Las vitaminas del zumo solo desaparecen si sometes el jugo a temperatura extremas. Para eso, tendrías que calentarlo hasta 120 ºC o casi congelarlo. Y a menos que lo metas en el microondas o te empeñes en intentar hacer cubitos de hielo con sabor a naranja, tu zumo de naranja tendrá las mismas vitaminas que cuando lo exprimiste durante un mínimo de 24 h. Si por algún motivo no te queda otra que exprimirlo para consumirlo después, es tan sencillo como guardarlo en un recipiente opaco.

3.- “No puedes bañarte hasta que no hagas las dos horas de digestión”

No hay nada tan español como la siesta. Y tu madre lo que pretendía era disfrutar de ella sin estar pendiente de ti que no dejabas de hacer el cafre en la piscina. Los cortes de digestión los provocan los cambios bruscos de temperatura y tienen más papeletas de sufrirlos las personas mayores o con problemas coronarios. Con que en vez de tirarte “estilo bomba”, uses la escalerilla, todo resuelto.

4.- “Ponle una cucharilla de café a la botella de champán para que no se le vayan las burbujas”

Ésta es una de las frases que más hemos escuchado todas las Nochebuenas en nuestras casas. Tanto que en 1995 el Centro Interprofesional de los Vinos de Champaña se gastó una pasta en comprobar cuánto tenía de cierto. El resultado fue claro: mentira cochina. A pesar de que la cucharilla evita que parte del gas se fugue, a menos que tengamos un tapón hermético, tu champán se convertirá en caldo. Lo mismo pasa con cualquier bebida con gas, hasta con la vulgar gaseosa.

5.-“No veas la televisión tan cerca o te quedarás ciego”

Ojalá todos los problemas de visión se redujeran a una causa tan simple. Ni siquiera la televisión que tenía tu abuela emitía una radiación capaz de dañarte la vista. La única consecuencia de verla demasiado cerca es que no puedas disfrutar de todas las imágenes y, con muy mala suerte, que termines con dolor de cabeza de tanto intentar enfocar bien. Si a pesar de eso tienes a acercarte demasiado a la pantalla, corre a una óptica y revísate, es más que probable que tengas miopía y no te la ha originado tus distancias cortas con el programa que más te gusta.

6.- “Si te tragas un chicle se te pegará en el estómago y puede que tengan que operarte para sacarlo”.

Madres de todo el mundo, un chicle no es más que goma masticable muy dulce. Como todos los alimentos que ingerimos, el chicle como mucho estará 20 horas en el estómago y, también como el resto de alimentos, terminarás evacuándolo en el primer apretón que tengas por el mismo procedimiento que el bocata de jamón ibérico. Sí, es cierto que su digestión puede ser un poco más laboriosa, pero también un huevo frito (por la yema, que concentra todas las grasas) o el zumo de naranja recién exprimido en ayunas (ése que tu madre no deja de insistir que te lo tomes cuanto antes para que no pierda las vitaminas) son difíciles de digerir y ojito con no comértelos cuando te los ponían en la mesa.

7.- “Deja de crujirte los huesos de los dedos de las manos o de mayor tendrás artritis”.

Cuando nos crujimos los dedos estamos forzando una articulación. Todas las articulaciones tienen una cápsula articular que las protege y en su interior hay un lubricante natural llamado líquido sinovial que permite el movimiento. El líquido sinovial contiene aire. Cuando te crujes los dedos, la articulación se separa, ampliando el espacio dentro de la cápsula articular, lo que provoca burbujas deseosas de ocupar más espacio. Al forzarlo, las burbujas escapan emitiendo el sonido característico. Vamos, que los dedos casi se tiran pedos, pero ni mucho menos favorece la aparición de artritis con el tiempo y tampoco es un hábito perjudicial para la salud. Al contrario, crujirse los dedos de las manos puede ser muy placentero.

8.- “Si te afeitas, te crecerá el pelo más fuerte, duro y grueso”

Más quisieran todos los calvos del planeta que su problema de alopecia se solucionara con una simple maquinilla. Al afeitarnos lo que hacemos es cortar el pelo a ras de la piel y su punta queda roma, lo que puede provocar la sensación de dureza. A medida que el pelo crece, la punta vuelve a ser puntiaguda y el vello sigue teniendo la misma consistencia que tuviera antes. Ni más, ni menos. Si en algún momento tienes la sensación de que los nuevos pelos son más duros, déjalos crecer. Comprobarás que tu ansiada cabellera vuelve a ser la misma “pelusilla” de siempre.

9.- “Come zanahorias que es bueno para la vista”

Ésta es una de las mejores leyendas urbanas y que más indigna a los oftalmólogos y optometristas del planeta. A pesar de que la zanahoria es una fuente de betacarotenos que nuestro cuerpo transforma en vitamina A, aunque tu alimentación se basara única y exclusivamente en zanahorias, no conseguirías una vista de halcón. El brócoli, las espinacas, los cereales y la calabaza tienen el mismo porcentaje de betacarotenos que las zanahorias, pero por alguna razón especial, el mito se lo han quedado ellas. Lo que sí se garantiza con el consumo de estos alimentos es una dieta sana y con poca grasa, así que si la manía de tu madre ha creado en ti una costumbre, más bien deberías agradecerle no tener cuerpo de botijillo.

10.- “¡No te pongas bizco que te puede dar un aire y te quedarás así!”

Por más que se empeñara tu madre en que dejaras de hacer el gamba para hacer burla a tu hermano pequeño, ningún “aire” (convendría saber qué entendían nuestras madres por “aire”, porque le daban categoría casi de castigo divino) provocaría que tus ojos se concentraran en el centro de tu nariz. Si acaso, darían muestra de lo poco que te favorecería serlo. Si por cualquier motivo, tus ojos tienden a juntarse, lo mejor que puedes hacer es consultar con un profesional. Con toda probabilidad no te recomendará que aumentes la ingesta de zanahorias para recuperar la buena visión y opte por taparte un ojo durante un tiempo y mandarte unos cuantos ejercicios visuales hasta que consigan que tus ojos vuelvan su sitio.


miércoles, 1 de octubre de 2014

Entrevista a Stephen Hawking

Stephen Hawking (Oxford, 1942) ya no puede mover ni un dedo. La devastadora enfermedad que empezó a corroer su sistema nervioso, cuando sólo tenía 21 años, ni siquiera le permite manejar el ratón que usaba antes para seleccionar palabras en su ordenador y transmitirlas a través de un sintetizador de voz.

Los músculos de su rostro se han convertido en las últimas herramientas corporales que le quedan para comunicarse, activando con la mejilla derecha un sensor acoplado sobre sus gafas.Gracias a esta impresionante tecnología diseñada especialmente para él, Hawking logra mover un cursor en una pantalla y activar así la legendaria voz robótica que habla en su nombre con acento americano.

Pero pese al esfuerzo titánico que debe afrontar para compartir sus ideas, ha concedido una entrevista . Cuando aparece sobre su silla de ruedas en el hotel de Tenerife donde tiene lugar nuestro encuentro, nos conquista nada más llegar, esbozando una entrañable sonrisa con esos pocos músculos de la cara que todavía le sirven para expresar pensamientos y emociones.

Como los médicos ya no le permiten volar, Hawking ha viajado hasta la isla canaria en un crucero de seis días para presentar esta semana su visión del cosmos en el Festival Starmus, un congreso concebido para divulgar los hallazgos de la astronomía a toda la sociedad.

De repente, me encuentro ante uno de los cerebros más brillantes del último siglo, a punto de realizar la entrevista con la que siempre he soñado. Pero cuando llega el momento de la verdad, me quedo tan impactado que no sé muy bien ni cómo debo saludarle.

Una de sus cinco enfermeras, Nikky O'Brien, se da cuenta de mis titubeos y resuelve mis dudas de inmediato, cogiendo la mano de Hawking y acercándola a la mía, para que pueda estrechársela. Un 'gourmet' en Canarias
Tras agradecerle al científico más famoso y admirado del planeta el inmenso privilegio de habernos concedido una entrevista exclusiva, le enseño el maravilloso retrato de Ricardo Martínez que le hemos traído como regalo, y también el espectacular set que hemos preparado para hacerle fotos, ante un lienzo de constelaciones y galaxias pintado por otro de nuestros dibujantes, Ulises Culebro.

«Espero que le guste. Si le parece bien, nos gustaría en primer lugar fotografiarle con este fondo cósmico», le explico. Su respuesta afirmativa, que tarda aproximadamente medio minuto llegar, es la primera palabra que nos transmite a través de los movimientos de sus mejillas: «Yes». La enfermera O'Brien, permanentemente pendiente de cada mínimo gesto de Hawking, empieza a peinarle con ímpetu y nos confirma la aprobación del astrofísico: «Adelante, no hay problema, le ha gustado mucho todo lo que habéis montado».

Mientras Hawking posa como un profesional para la sesión de fotos, levantando los ojos para mirar a la cámara y regalándonos sus mejores sonrisas, le pregunto a Nikky O' Brien si el profesor está disfrutando de su visita a Canarias. «¡Desde luego! Incluso ya ha probado las papas con mojo picón y le encantan», me asegura. A pesar de que su movilidad es cada vez más reducida, Hawking todavía puede masticar bien la comida y es un auténtico gourmet.

Teniendo en cuenta la importancia crucial del sofisticado sistema informático que utiliza el astrofísico para comunicarse, le pregunto a la enfermera de Hawking si entre su equipo de cuidadores hay alguien con conocimientos de informática, por si surge algún problema con su ordenador o el sintetizador de voz. «Pues la verdad es que no, y el ordenador se queda colgado de vez en cuando», me confiesa O'Brien. Sin embargo, si se produce una incidencia importante, la enfermera nos explica que un informático de Cambridge siempre puede entrar en el ordenador de Hawking mediante una conexión remota y resolver cualquier problema.


Tres palabras por minuto

Con el sofisticado mecanismo que activa mediante el movimiento de sus mejillas, Hawking logra escribir una media de tres palabras por minuto. Por eso, para entrevistar al astrofísico británico, es una condición imprescindible enviarle las preguntas con antelación. De lo contrario, el diálogo se extendería durante muchas horas, e incluso días. En nuestro caso, le enviamos por correo electrónico un cuestionario de 10 preguntas a finales de agosto, tres semanas antes de que nos reuniéramos con él en Tenerife el pasado jueves.

Cuando termina la sesión de fotos, que Hawking ha soportado sin una sola queja, me acerco a él y le pregunto si podemos empezar nuestro diálogo. De inmediato, empieza a mover el cursor en la pantalla de su ordenador a través del sensor acoplado a sus gafas, y veo que lo coloca sobre un documento de Word en su escritorio que ha llamado «EL MONDO». Me hace gracia la pequeña errata en el nombre de nuestro periódico, y sobre todo me emociona la idea de que el infatigable explorador del cosmos haya dedicado unas cuantas horas de su tiempo a contestar a las preguntas que le hicimos llegar por e-mail.


Le pregunto en primer lugar si sigue creyendo, como dijo en el libro que le hizo mundialmente famoso, Historia del Tiempo, que algún día lograremos una «Teoría del Todo» para comprender las leyes que gobiernan el Universo, o si hay aspectos de la realidad en las que nunca podrá penetrar la mente humana. Su respuesta refleja una inquebrantable fe en el poder de la ciencia para desentrañar los misterios del cosmos: «Creo que sí conseguiremos entender el origen y la estructura del Universo. De hecho, ahora mismo ya estamos cerca de lograr este objetivo. En mi opinión, no hay ningún aspecto de la realidad fuera del alcance de la mente humana».


Ciencia 'versus' religión

En mi segunda pregunta, le pido que me aclare su postura sobre Dios y la religión, que ha generado un intenso debate entre sus lectores. Por un lado, al final de Historia del Tiempo, escribió que si algún día lográramos esa «Teoría del Todo», conoceríamos «la mente de Dios». Pero posteriormente en su polémico libro El gran diseño, afirmó que el Universo puede crearse «de la nada, por generación espontánea», y que la idea de de Dios «no es necesaria» para explicar su origen. Le pregunto, ante esta aparente contradicción, si cambió su opinión en este terreno, y si se considera agnóstico o ateo.

Su rotunda respuesta deja muy claro que aunque muchos han llegado a calificar como «un milagro» el hecho de que Hawking siga vivo, medio siglo después de que se le diagnosticara una enfermedad cuya esperanza de vida suele ser de un par de años, el astrofísico rechaza de plano todas las creencias religiosas: «En el pasado, antes de que entendiéramos la ciencia, era lógico creer que Dios creó el Universo. Pero ahora la ciencia ofrece una explicación más convincente. Lo que quise decir cuando dije que conoceríamos 'la mente de Dios' era que comprenderíamos todo lo que Dios sería capaz de comprender si acaso existiera. Pero no hay ningún Dios. Soy ateo. La religión cree en los milagros, pero éstos no son compatibles con la ciencia».

Antes de poder responder a cada pregunta, Hawking va seleccionando frases del archivo donde ha dejado preparadas sus respuestas y las vuelca en un programa llamado Speaker, que convierte textos escritos en frases que emite su sintetizador. El software que produce la famosa voz de Hawking es de los años 80, la época de la traqueotomía a la que tuvo que someterse le dejó definitivamente sin habla. En realidad, hoy existen programas más avanzados que suenan mucho menos robóticos, pero Hawking lleva ya tantos años utilizando esta voz, que se identifica plenamente con ella y no tiene ninguna intención de cambiarla.

En una ocasión incluso le preguntaron si no preferiría instalarse un sintetizador con un acento british, que se parecería mucho más a la voz original de un nativo de Oxford como él. Pero Hawking respondió con su inconfundible sentido del humor, que sin duda le ha ayudado a soportar tantos años una enfermedad tan cruel: «con el acento americano, tengo mucho más éxito con las mujeres».


La conquista de otros planetas

Tras dialogar sobre la religión, pasamos de lo divino a lo humano y le pregunto si cree que sigue mereciendo la pena invertir millones en enviar misiones con astronautas al espacio, o si le parece un despilfarro, como opinan muchos de sus colegas científicos. El astrofísico tiene muy claro que la conquista del cosmos debe continuar, no sólo porque «la exploración espacial ha impulsado y continuará impulsando grandes avances científicos y tecnológicos», sino porque puede representar un seguro de vida para la futura supervivencia de nuestra especie: «Podría evitar la desaparición de la Humanidad gracias a la colonización de otros planetas».

Tampoco puedo desaprovechar la incomparable oportunidad de poder dialogar en España con Hawking, para preguntarle sobre los recortes que ha sufrido el campo de la investigación científica en nuestro país en los últimos años. «¿Qué mensaje le mandaría al presidente del Gobierno español si le tuviera delante, sobre la importancia de invertir en ciencia?». El astrofísico, una vez más, demuestra que no se anda con medias tintas. Éste es su recado para Mariano Rajoy y toda la clase política de nuestro país: «España necesita licenciados con formación científica para garantizar su desarrollo económico. No se puede animar a los jóvenes a estudiar carreras científicas con recortes en el campo de la investigación».

El tiempo se nos acaba y la enfermera O'Brien empieza a hacerme la señal de la guillotina, pero veo en la pantalla de Hawking que aún tiene una respuesta más a una pregunta que le hice sobre cómo le gustaría que le recordaran las futuras generaciones. «Espero que se me recuerde por mi trabajo en el campo de la cosmología y los agujeros negros», me contesta antes de que empiecen a llevárselo sus enfermeras.

Me llama la atención que no dice absolutamente nada sobre el extraordinario ejemplo que ha dado con su vida, al demostrar hasta dónde puede llegar la capacidad de superación del ser humano ante la adversidad más cruel. Y mientras desaparece por los pasillos del hotel, me acuerdo de una de sus sentencias más inolvidables: «La Humanidad es tan insignificante si la comparamos con el Universo, que el hecho de ser un minusválido no tiene mucha importancia cósmica».

El astrofísico británico explica a EL MUNDO su postura ante las creencia religiosasEsta semana presentará su visión del Cosmos en el Festival Starmus de Tenerife

Entrevista a Stephen Hawking. / Edición: NACHO MORENO)
PABLO JÁUREGUI Enviado especial Guía de Isora (Tenerife) 21/09/2014
De diario EL MUNDO -- España .