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jueves, 25 de mayo de 2017

Evaluación de daños ambientales

Este documento puede ser el detonante para la profundización de una temática que quizás está algo alejada de lo que clásicamente se conoce como peritaje y avalúo en la ingeniería. La valoración del daño ambiental es una temática relativamente poco desarrollada en nuestras fronteras, tanto desde el punto de vista técnico como desde el punto de vista legal; ambas deben ir de la mano ya que hay una alta relación simbiótica .

Las conclusiones que se pueden extraer de un texto que abarca con bastante profundidad la valoración económica del daño ambiental desde el punto de vista técnico son múltiples, especialmente para los ingenieros en topografía, como lo son la mayoría de estudiantes del curso de Peritaje y Avalúos de la Universidad Autónoma de Centro América, ya nos permite conocer una manera en que podríamos abordar una valoración de un bien inmueble que haya sufrido de un daño ambiental y el cual también tendríamos que valorar e incluirlo como curación, aunque no estoy seguro de que sea el término correcto.

Al artículo nos da a entender de manera subrepticia quizás, que para poder abordar una valoración de este tipo es necesario capacitarnos en otras temáticas ajenas a nuestra profesión, pero que de alguna manera se relacionan con nuestros quehaceres diarios como gestores del territorio, por ejemplo, en oficinas municipales de planificación urbana o como encargados de sistemas de castastro que, en última instancia, deben tener una visión holística del territorio, no se puede separar el ambiente nunca de estos sistemas ni pensarse como una variable o capa más, porque el ambiente es soporte vital para las actividades del ser humano, es parte inseparable del ecúmene. Por lo tanto, es ineludible que ante esta  situación, nuestro enfoque de lo que debemos o no conocer cambie y ampliemos un poco nuestro universo de conocimientos. Hay que entender un poco mejor sobre biología, biogeografía, geomorfología, hidrografía, edafología, ecología, paisaje, geopedología e inclusive de geografía económica, distribución espacial de las actividades productivas y con ello poder valorar un daño ambiental de manera más precisa.

Este artículo también deja claro que es absolutamente indispensable, sin discusión alguna, el rodearnos ante una situación de valoración del daño ambiental, de un equipo multidisciplinario con el conocimiento necesario en ambiente desde su parcela profesional, permitiéndonos esclarecer los factores que fueron dañados, en qué magnitud e incidencia —tal y como lo especifica el artículo— y que esta valoración se haga de la manera más justa y precisa posible.

Otro tema que a juicio personal reviste de dificultades, es el de conocer con fundamento y con cierta fidelidad el estado inicial del ambiente o de un factor del mismo antes de que se produjese el impacto ambiental que luego deriva en el daño. En nuestro país la única manera de poder conocer este estado originario sería investigando si en la Secretaría Técnica Nacional Ambiental existió una valoración ambiental previa y bajo qué condiciones se otorgó la Licencia Ambiental. En estos expedientes hay registros fotográficos, informes desde la perspectiva de varios profesionales, aunque con la agravante de que no siempre se lleva a cabo un análisis biológico de la propiedad sobre la que se quiere desarrollar un proyecto o actividad, por lo tanto se pierde un punto de vista esencial y básico. La cuestión toma un cariz espinoso cuando no existe la valoración ambiental previa de las oficinas de ambiente en nuestro país, ya que tal y como el texto menciona, no existe un Sistema de Vigilancia Ambiental (SIVA) que dé cuenta sobre el estado de conservación del medio natural, lo que haría que la resolución de un caso de este tipo sea algo único y, por lo tanto, lleno de incertidumbre, lo que lo haría muy dificultoso. De todas formas esto no debe disminuir nuestro ímpetu y siempre existirá la manera de abordar este tema.

Si analizamos la metodología propuesta en el artículo, nos damos cuenta que la misma no hace gala de mayores dificultades, hay que tener una cierta noción de ambiente, de remediación y de valoración económica, pero tampoco es inaccesible: un ingeniero en topografía con cierta pericia podría llevarla a cabo. Hay que tener una poca de creatividad para abordar una valoración de este tipo y tener los contactos adecuados en caso de que nos veamos sobrepasados por una temática en la cual somos neófitos sepamos a quien acudir, pero es algo en al inicio de cualquier temática ocurre y que hemos aprendido a valorar.


Este artículo cumple a cabalidad como primera pincelada del tema. Nos permitirá manejar un vocabulario básico y tendremos una metodología clara que podemos aplicar.